Experiencias de un viaje a EEUU-Florida


UN PRIMER VIAJE A EEUU – FLORIDA
(Octubre 2012)

Nunca estuvo en mis prioridades viajeras, Estados Unidos. Nunca me atrajo ir al mundo del poder, me negaba  alimentar la cultura hegemónica que domina el mundo, otros destinos estaban en mi mira. ¿Por qué este año cambié de opinión? Circunstancias que se dieron de manera natural a partir de conversaciones con amigos del entorno cercano de Ecuador y Colombia: “sea lo que sea, pero merece la pena el viaje”, “un país de contradicciones que es interesante conocer”. Ésas y otras expresiones similares de nuestros amigos nos animaron a quebrar la norma.
Y Harvey, mi compañero de vida, se puso a la tarea de conseguir las visas y la información. Y sin pensarlo mucho el 4 de octubre embarcamos rumbo a Miami. ¿Llevábamos un viaje organizado? No. Primer cambio respecto a la “norma” de este tipo de viaje. Queríamos conocer Miami, los parques de Orlando y hacer un crucero.
 En fin, lo clásico que te ofrecen distintas empresas por internet. ¿Por qué no compramos un paquete todo incluido? Nos enteramos que se estaban produciendo mucho “timos” y no estábamos dispuestos a que eso nos sucediera. Nos dijimos: “siempre viajamos por libre (sin recorridos esquematizados), hagámoslo también ahora a nuestro modo”. Y así fue.


MIAMI
Llegamos al aeropuerto de Miami y comenzó la odisea… de este país. Retuvieron a Harvey en la policía del aeropuerto. ¿Qué sucede si la visa está concedida por ellos? Después de más de cuatro horas allí sentados, nos dicen que “su nombre José Montoya” es muy conocido y hay muchos Josés Montoyas y querían verificar si realmente él era quien decía ser, en este viaje, pasó a llamarse José y yo María, ¿se imaginan? Ninguno de los dos nos identificamos con esos primeros nombres colocados en nuestros documentos civiles. Tuvimos que acostumbrarnos a responder cuando así nos llamaban.
Mientras estábamos en esa sala (por otro lado llena de otras personas), pensaba si al final había sido un acierto este viaje. Si comienza así, ¿qué más debemos esperar? Mis reticencias de años estaban ahí manifestándose.
Una vez nos dejaron salir, vino la siguiente odisea: buscar hotel. Suponíamos que en el aeropuerto habría una muy buena oficina de información turística en dónde “normalmente” es fácil resolver un alojamiento de una primera noche. Pues tampoco fue así. Únicamente un stand con alguna información escrita, un teléfono gratuito ligado a los hoteles de manera automática y “búscate la vida”. Los precios por los nubes, muy por encima de nuestro presupuesto. ¿En dónde estamos?, ¿a dónde hemos llegado?, ¿vamos a continuar en estos niveles? Eran las preguntas que me surgían al tiempo que buscábamos un primer lugar de llegada.
Un par de personas (latinas) nos ofrecieron sus celulares para llamar a los hoteles. ¡Sorpresa!: las llamadas desde los celulares personales son gratis. Pagan un plan (como en toda parte) pero sin límite de llamadas. Entonces no les crea inconvenientes regalarte “minutos”. Con estas ayudas conseguimos reserva en un hotel y con otra información llegar al lugar en dónde pasaban los transportes gratuitos (jajajaja, lo cobran, lo incluyen en la tarifa del hotel) a los hoteles. ¡Ni pensar en tomar un taxi! Los precios pasan por encima de toda imaginación. Así fue la primera noche.
¿Y después?, ¿a dónde dirigirnos? En la mañana pretendíamos caminar, como es nuestra costumbre. ¡Imposible! En este país nadie camina y además es imposible hacerlo. Por un lado, el clima imposibilita estar en la calle a plena luz del sol (desde que amanece hasta el  anochecer) y, por otro, las ciudades no están hechas para las personas sino para los vehículos. Por tanto, hubo que aprender a utilizar el servicio público (escaso dado que todas las personas tienen auto), pero no imposible. Es cuestión de buscar los mapas y dedicarle un tiempo a comprender el sistema integral de transporte (buses, metrorail, trenes). Es así que llegamos al conocido Downtown(centro ciudad) y de ahí al puerto. Al menos a estar en contacto con el mar (la idea que se tiene de Miami). Mas el calor era tan impresionante que imposibilita el disfrute. Había que esconderse o meterse en el agua. Dado que lo segundo no era posible en los muelles, solamente tocó buscar resguardo en los buses de aire acondicionado. Así llegamos a Miami Beach. El lugar emblemático de Miami. Una isla a la cual se llega atravesando uno de los tantos puentes. ¿Se puede caminar? No. ¿Se ve el mar? No, ¿cómo preguntarán? Pues porque la primera línea de mar está ocupada por las torres de hoteles. Los únicos que tienen acceso a las playas (privadas). En el medio de esas torres, algunas entradas a la zona de playa pública, en la cual no se puede estar si no llevas tus propios aperos de hacerte una sombra.
¿Qué es entonces Miami? Un lugar de latinos en EEUU, un centro comercial y un centro hotelero de playa, y muchos parques (centros de atracciones) al estilo de Orlando, más nada. Si gustas de ese tipo de vida, allí es tu lugar. Pero si, como nosotros, buscamos naturaleza, caminatas libres y descubrir nuevas cosas por cuenta propia, estábamos en el lugar equivocado.
Con los días nos dimos cuenta que latinos de distintos países llegan a Miami a comprar ropas de marca en los Outles y centros comerciales (Mol), con la intención de vender la mercancía en sus propios países, aludiendo que los precios son muy ventajosos. Podemos decir que para nosotros, los precios eran, en general, bastante altos y no encontramos “gangas” que merecieran la pena. No nos entusiasman los centros comerciales, ni pagamos una prenda por ser de una determinada marca. Por lo tanto, un fiasco para nosotros, para otros en su gran mayoría, es un paraíso, un lugar espectacular, para nosotros no lo fue.
Y… en Miami contratamos lo que no quisimos contratar desde casa: unas semana en Orlando y visita a 4 parques (2 de Disney y 2 de Universal Studios) y Crucero que al principio iban a ser de 4 días y 5 noches y luego nos timaron con 3 días y 4 noches y con mayor desembolso… en fin.

ORLANDO
Recogida en hotel y desplazamiento hasta la ciudad de los Parques Temáticos. Casi tres horas de viaje en un terreno totalmente llano con poco que descubrir, ¿está escondido o es así la región?
Al llegar al hotel, alojamiento para pasar 7 días y “pelea” con la coordinadora de los paseos a los Parques. Había que hacer los paseos según lo establecido y no había opción a organizar la vida personalmente, ellos te la organizan para ti. Bueno, al final conseguimos organizar los días a nuestra manera.
De nuevo el clima nos fastidió, incomodó y enfermó. Nos agripamos Harvey y Eugenia y nos tocó dos días de cama, jajajaj. Entre el calor exterior y el frío interior de los aires acondicionados para poder respirar, no hay quien resista. Aunque supongo que los que allí y así viven están acostumbrados a ello, como todo. ¿No dicen que el ser humano es un animal de costumbres?
¿Qué decir de los Parques Temáticos?, ¿qué hay de interesante y cuánto de timo-cuento? Es verdad, que toda experiencia es única y por eso los viajes son vivencias que cada uno los lee según su historia e intereses en el mundo de la vida. Nosotros somos “a-normales”, ya que nos suelen interesar y gustar cosas bien diferentes a las de la mayoría, por tanto nuestra visión está enfocada desde esa historicidad.
Dos mundos bien distintos: Disney y Universal. Disney tiene 4 parques y Universal 2.  Lo de Universal es realmente un solo parque que te venden como dos, primer timo. Es un mero parque de atracciones. Nada de ir a ver los trucos de las películas, no busquen nada de eso. Simplemente viva un día entero en medio de ruido, montañas rusas, miles de personas, malos espectáculos y mal gusto. Eso es lo que podemos decir de Universal. Nadie te informa previamente de qué es y en qué consiste cada Parque, simplemente te venden los paquetes y más nada.

De los cuatro parques de Disney vivenciamos dos: Epcot y MagicKingdom. Nos quedaron faltando los otros dos, que deberíamos haber tomado en vez de Universal. Pero los viajes también son para eso: darse cuenta de lo que vale y no vale y qué te venden y compras.

En la web http://disneyhispana.blogspot.com/2011/09/ tienes buena información para orientar tus decisiones, pena que no tuvimos tiempo o intuición de buscarla antes de viajar. estábamos obsesionados con las reservas y ver cómo llegábamos allá que se nos quedó lo más importante: qué hay que ver y vivenciar en cada lugar. Entonces los errores se pagan ¿o no?, o ¿realmente es importante caer en ellos para ver las distintas realidades?
Epcot es una representación de algunos países. Llama la atención los países representados (Noruega, Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, Canadá, China, Japón, Marruecos) y los ausentes (toda LatinoAmérica excepto México). Es un placer pasear, sentir, fotografiar, entrar en cada uno de los espacios sumamente cuidados y dejarte deslumbrar. Lleva tu comida y bebida (pero también puedes bebes de las fuentes colocadas en todo lugar), porque los precios son bien elevados si quieres comprar y degustar lo típico de cada país. Aunque si llevas los bolsillos llenos y tu organismo te permite comer todo el día… aprovecha para conocer las distintas culturas culinarias; merece la pena.


Al margen del parque en sí mismo, es interesante ver-sentir la gente. El desfile de personas, familias, sus idiosincrasias y cuerpos físicos. Nunca vimos tantos “gordos gordos”, es decir la cultura de la comida basura ahí presente. Muchas personas que ya no caminan y los parques (pero no solamente ahí sino en todo supermercado y centro comercial) ponen  disposición (alquilan) sillas de ruedas eléctricas (¡qué gran negocio, más que los mismos vehículos que estacionan en el parque!) para que nadie se quede sin recorrer y llegar a dónde su deseo le sugiera. Esto es sumamente interesante como análisis sociológico de la construcción de la cultura americana. Si por un lado se facilita la vida a todas las personas, por el otro, lleva a que la excesiva comodidad se convierta en un consumismo exacerbado que termina con la propia vida. ¿Cuál es la esperanza de vida del pueblo obeso estadounidense?

MagicKingdom

El país de la magia. No hay palabras. Para niños y viejos, para volver a sentirte niño, para recuperar la ilusión, fantasía, magia, sueños y… todo lo que quieras. Es entrar de lleno en el mundo Disney. Nada tiene desperdicio. Simplemente hay que ir en algún momento de la vida. Sólo por esto merece la pena el viaje y la inversión.

No me podía creer estar allí. Los personajes de mis cuentos con quién crecí. Todos estaban allí y todos hacían mágicamente su papel. ¿Qué tipo de personas están debajo de los disfraces?, ¿cómo consiguen, día tras día, mantener la ilusión o hacer mantener la ilusión a los miles de visitantes diarios? No hemos tenido la oportunidad de conversar con ninguno de los “trabajadores” de este mundo fantástico; sería sumamente interesante y trataremos de investigar sus historias. ¿Qué se esconde debajo de lo visible? Sea como sea, Disney merece el esfuerzo que aquí se ve y siente.
Y después de todo un día sintiéndote niña y disfrutando minuto a minuto, llega la noche. Si creías haberlo visto todo, te equivocas. El desfile de luces (además de los desfiles a lo largo del día) es todo un espectáculo de luz y color. Procura un buen lugar bien al frente del castillo de las princesas porque tan pronto comience lo vas a gozar. Desfile que termina con un derroche de fuegos artificiales… todo un regalo para los sentidos… ¿y los pensares?
¡Ufffffff, no podemos escindirnos! Eh ahí las contradicciones de las que hablaba al inicio de esta historia. ¿Cómo los seres humanos, las culturas, los países podemos reunir en mismos espacios-tiempos lo mejor y lo peor? ¿Cómo pueblos que han conseguido crear tamañas producciones, pueden al mismo tiempo ser los más sanguinarios y destructivos?, ¡demos y tanatos nunca estuvieron tan presentes en un mismo espacio! ¡Cuánto tenemos todavía que aprender y avanzar los seres humanos! ¿Lo conseguiremos o nos destruiremos? Gran incógnita en esta tremenda crisis sistémica y civilizatoria del 2012. ¿Hay salida a tanta contradicción?
Lo siento, no podemos solo disfrutar de lo bello. Algo que nos caracteriza. Enseguida nos surgen las preguntas que van más allá de esos bellos momentos de goce. ¡Es nuestra realidad! A veces nos gustaría dejar de hacernos preguntas y simplemente vivir el día a día…

CRUCERO

¿Quién no ha deseado hacer un crucero en su vida?, ¿a quién no le atraen esos trasatlánticos majestuosos? Al menos a los que hemos nacido en un puerto siempre nos ha encandilado. Recuerdo de niña el acontecimiento que suponía la llegada a puerto de uno de ellos. Era motivo de paseo, de muchos “ohhhhhhhhh”, de preguntas ¿de dónde viene?, ¿quiénes van ahí?, ¿hacia dónde van? Y esas imágenes se quedan grabadas en la memoria corpórea que nos acompaña a lo largo de la historia.
Sin embargo no provengo de ese contexto y nunca me imaginé que un día tendría la oportunidad de ser parte de ello. Cuando llegamos al puerto de Miami para embarcar, nos detuvimos mucho tiempo admirando. Simplemente estando allí y diciendo que en unos minutos nosotros formaríamos parte de esos más de dos mil personas que compartiríamos tremendo espacio. Goce y contradicciones se reunión en mi interior. ¿Cómo he llegado hasta aquí?, ¿tengo el derecho de vivir esa experiencia con tanta gente en el mundo muriendo de hambre?... Demasiadas contradicciones y preguntas estaban presentes.
Allí, en el puerto, estuvimos bastante tiempo. Observando, contemplando, fotografiando, almorzando. ¡Qué cosa tan enorme!, ¿ahí vamos a vivir 4 días? Pues sí, vivimos, disfrutamos, descubrimos y cuestionamos.
Una vez instalados, nos fuimos de recorrido y SORPRESA, el servicio del crucero estaba abierto desde la mañana y nosotros haciendo tiempo para almorzar, un almuerzo de viajero precario, mientras que en el barco “comida bufet para derrochar”, comiendo como mendigos teniendo para comer como potentados, jajajaja
Una vez pasado el primer día y conocido qué es estar al interior de tal hotel de 5 estrellas sobre las aguas… nos dimos cuenta que no es tan mágico. Poco se vivencia el mar (navegan la mayor parte del tiempo de noche) y el trasatlántico es más hotel que barco. Bueno para descansar pero poco más. De nuevo, hay que verlo desde las prioridades y gustos de cada uno. Si no tienes interés en tener comida todo el día a tu disposición y espacios-tiempos nocturnos en que se empeñan en divertirte, entonces no tienes mucho que hacer allá dentro. Sin embargo es una buena experiencia para hacer una vez en la vida. En nuestro caso, buscamos otro tipo de vivencias, más simples, menos sofisticadas y más cercanas a la madre tierra, sus ríos, montañas, mares, cascadas. Quizá otro crucero esté en miras pero más marítimo (atravesar el atlántico)…

SÍNTESIS DE ESTE VIAJE
(Para Eugenia):
·      Se confirma mi intuición de la idea que tenía. Por ello nunca había estado en mis prioridades de viaje.
·      Ciudad y consumo.
·      Un mercado a lo grande.
·      Vidas sin sentido: trabajar para sobrevivir y consumir.
·      Nada interesante qué ver y hacer.
·      Única excepción: Parques Disney.
·      Un viaje a no repetir.

(Para Harvey):
·      Se cumple un deseo de ir algún día, pero no como prioridad.
·      Susto al ver salir los ahorros velozmente.
·      Sorpresa ante un dicho “Aquí siempre hay una primera vez”.
·      Orlando: Un mega parque de atracciones.
·      Miami: Centro Comercial gigante, ofertas para todos los gustos.
·      Florida: una muestra de vida norteamericana, todo estructurado, casas hermosas, andenes casi desérticos, calles y avenidas abarrotados de vehículos.
·      Inestabilidad laboral, así como se trabaja se consume.
·      Vidas sin sentido: trabajar para sobrevivir y consumir.
·      Un país para conocer todas sus bellezas, con calma y mucho dinero en el bolsillo.
·      Se puede  romper los paquetes turísticos, cocinar para ahorrar y disfrutar conociendo.
·      Un viaje a repetir, con lugares predefinidos, recorrer las bellezas del país.