Proceso creador



SÍNTESIS INACABADA EN OTRO TIEMPO

Este texto constituye una parte del último capítulo del libro Inteligencia creadora, ludismo y motricidad, editado por la Colección en-acción. Universidad del Cauca. Colombia en el año 2006.
¿Por qué darlo a conocer de manera separada y a través de esta web?
Estoy escribiendo un par de libros sobre metodologías de investigación cualitativa y es necesario explicar algunos elementos que ya han sido escritos en este texto anterior. Por lo tanto, considero pertinente hacerlo público para que las personas interesadas en estos procesos puedan encontrar algunas orientaciones y buscar posteriormente el libro completo, si así lo desean.

Toda a coragem é uma afirmação
Só assim erguerás o mundo novo
Tingindo auroras de espada na mão
Num sortilégio onde se despe o povo
Manuel Sérgio


MI PROCESO CREADOR
La creatividad es la loca de la casa
La creatividad es 95% de transpiración y 5% de inspiración
Einstein

Toda creatividad es intuitiva…
la intuición solo funciona cuando la razón está agotada.
La intuición no utiliza ningún proceso;
simplemente salta del problema a la solución.
 Es un atajo. Es un destello
(Osho, 2004)


La teoría de la creatividad (ver capítulo 3.2. y Trigo y colaboradores, 1999) explica que los elementos de la creatividad se relacionan con la persona, proceso, ambiente, producto y las cuatro fases del proceso creativo: preparación, incubación, iluminación, evaluación. Basado en estos elementos conceptuales, ¿cómo es mi proceso?

Proceso creador en casa

Una pregunta, un interrogante, una duda, un diálogo, una lectura, una asesoría, una demanda… y… respuestas que no tengo, autores que no explican, palabras fuera de contexto, falta de claridad… nervios, inquietud, necesidad de explicarme y explicar, sé que puedo-debo-tengo, me siguen increpando desde diversos espacios… algo hay que hacer…algo por descubrir... MI FASE DE PREPARACIÓN.
Días enteros delante de una hoja en blanco, saltando de flor en flor, picando de uno y otro lado, buscando dentro de mis entrañas, caminando por los verdes valles y las altas montañas, silencio, diálogo, preguntas, enredo, pavor, nervios, ilusión, pasión, desespero, tiempo que pasa, angustia, lectura, refugios, huída, me atrevo y comienzo el escrito que va fluyendo poco a poco o… coloco una imagen y continúo construyendo imágenes que exponen ideas-conceptos, no sé hacia dónde voy… me dejo fluir y va saliendo… Esto está sucediendo en la construcción de este apartado del libro que tienen en sus manos…MI FASE DE INCUBACIÓN.
Pero también, otras veces el camino empieza de la misma manera y en la mitad se detiene… Días enteros delante de una hoja en blanco, saltando de flor en flor, picando de uno y otro lado, buscando dentro de mis entrañas, caminando por los verdes valles y las altas montañas, silencio, diálogo, preguntas, enredo, pavor, nervios, ilusión, pasión, desespero, tiempo que pasa, angustia, lectura, refugios, huída … TAMBIÉN MI FASE DE INCUBACIÓN.
Y… un día, en un momento dado (generalmente en las mañanas) todo aparece delante de mí, en un mapa y ya no tengo que dar más vueltas, no más buscar, no más angustia, ahora sólo plasmar, contar, escribir, describir, diseñar, todo sale a borbotones, los dedos corren sobre el teclado más lentos que lo que está por contarse, placer, gozo, alegría, tensión, belleza, amor y ahí nació lo que estaba escondido … MI FASE DE ILUMINACIÓN.
Y… ya está… el artículo escrito, la conferencia preparada, el libro enviado, las personas atentas, descanso, calma, amor, pasión, alegría compartida, abrazos, acogida, críticas, la tranquilidad… y ¿ahora qué?, ¿está claro?, ¿qué viene?... MI FASE DE EVALUACIÓN.

Proceso creador en grupos

Después de haber organizado, “preparar” el curso, seminario, conferencia, ¿qué sucede en la realidad de la acción dialógica?, ¿cómo lo afronto?, ¿repito lo preparado?, ¿creo nuevas situaciones?, ¿sigo un esquema? Voy a ver si soy capaz de explicar este “extraño” proceso que me sucede una y otra vez.
FASE DE PREPARACIÓN. Las cuatro fases explicadas en el punto anterior. Si es una conferencia, llevo mis diapositivas, o mi escrito, o mis anotaciones. Si es un taller-seminario, llevo los temas alrededor de los cuales se me ha solicitado la acción y material didáctico diverso (estrategias recogidas a lo largo de mi vida profesional, generalmente un listado de “cosas” que sé hacer).
FASE DE INCUBACIÓN Y FASE DE ILUMINACIÓN. Aquí voy a separar cuando la
actividad es una conferencia y cuando es un taller, porque el proceso que me sucede es ligeramente diferente. Y lo voy a explicar junto con la fase de iluminación porque se dan casi simultáneos.

Conferencias o exposiciones magistrales (también en las clases).
Tengo mis materiales sobre la mesa.
Miro al auditorio, me dejo penetrar, invadir por las miradas, gestos, silencios. Percibo la energía del lugar, la luz. Nervios..... ¿qué va a suceder?, ¿qué tengo que aportar?, ¿qué se espera de mí?, ¿por dónde empiezo?, ¿lo que he preparado es pertinente aquí y ahora con este grupo?, ¿qué he de cambiar?, ¿en qué me centro?
Todavía no sé la respuesta, todavía no sé qué va a suceder cuando escuche mi propia voz y cuando perciba el efecto de la misma en la sala. Este tiempo es muy corto, es el tiempo que generalmente te dan mientras se presenta la actividad y yo estoy ya frente al público que espera.
Y… es el momento, ya es mi turno en la palabra, ya me dejan “sola ante el peligro” y ahí tengo que “coger las riendas”, tengo que cabalgar con el caballo que han dejado en mis manos. Ya no hay marcha atrás, ya hay muchos varios pares de ojos dirigidos hacia mi persona. Esa es la clave para el desencadenamiento de la siguiente fase…
Coloco la primera diapositiva o digo las primeras palabras, más o menos preparadas, pero a continuación todo lo que exponga y comparta puede ser bastante diferente a lo pensado y organizado. Otras palabras fluyen de mi interior, otros tonos de voz, otras metáforas, otros recuerdos, otras asociaciones y simplemente fluyo… me dejo ser, me dejo llevar por el grupo, ese ambiente y soy con ellos y ellas. Sus miradas me orientan el camino a seguir, lo que viene después, lo que debe ser dicho y omitido. Recojo algunas de las cosas preparadas, pero rara vez sigo el modelo, creo otro en la medida que el tiempo transcurre, que suele ser tremendamente rápido. Cuando me doy cuenta ya tengo que terminar y creí que solamente habíamos comenzado.
Si hay sesión de preguntas, éstas son  un nuevo estímulo para otras creaciones. Cosas que no estaban pensadas, preparadas. Son las preguntas que llevan a otras, son las preguntas de la creación y hay que seguir aventurándose.
Esto es a lo que muchos llaman “improvisación”, sin saber que detrás de esa mal llamada improvisación, que se diría más bien “espontaneidad” hay mucha “preparación”. De ahí la frase de Einstein que coloco al inicio de este apartado.

Talleres.

El inicio es más o menos el mismo del descrito. ¿Qué cambia?: el tipo de material que se ha preparado. Ahora no son textos o proyecciones (que también puede haber, en ocasiones), sino actividades de provocación de la creación, actividades que lleven a la pregunta y al descubrimiento del sí mismo y de los otros. La provocación es una técnica de creatividad que consiste en promover el pensamiento lateral, incitando desde el gesto y/o la palabra la sorpresa en las personas de cara a “sacarlas” de los hábitos del pensamiento “normal”, lógico o lineal.
Sé que el tema “encargado” y los materiales disponibles no son más que “disculpas” o excusas para crear con el grupo, para conversar con las personas, para pasarlo rico y dejar algo “nuevo” en cada uno de nosotros. Esa es mi única preocupación. Entonces simplemente me dispongo a gozármela, a disfrutar con el grupo, a “jugar”, a reír, a crear. A lo largo de toda la sesión, de todo el tiempo que dura el encuentro, no sé qué va a suceder en el momento siguiente, eso sale del mismo grupo!!!. No sé cuál será la actividad que viene a continuación. Será el grupo el que me provoque el siguiente estímulo, la siguiente tarea-acción dialógica que lleve a otro espacio creador, provoque otras emociones, otras posibilidades, otras miradas, otros productos y éstas las que lleven a otros. Así se produce la relación entre fase de incubación y fase de iluminación. No son separadas, sino que van íntimamente entrelazadas. Son procesos de tiempo rápido, casi instantáneos. A veces me sorprendo a mí misma porque hasta exactamente el momento preciso, el segundo mismo, no sé que va a venir a continuación. Tengo que “esperar” que el grupo “de” alguna “señal” que inmediatamente recojo y mi intuición hace que suceda el momento siguiente. Así nos lo cuenta Osho en las frases recogidas arriba y así lo muestra la teoría de la creatividad (ver bibliografía).


FASE DE EVALUACIÓN

Es también simultánea con las dos fases anteriores. Voy evaluando lo que sucede a medida que va aconteciendo. Si esto no fuera así, no habría nuevas percepciones que llevan a nuevas situaciones. Evalúo el proceso y evalúo el producto. En las conferencias el proceso es evaluado a medida que transcurre el tiempo, observando la gestualidad de las personas allí presentes, las ausencias de la sala o su permanencia, las preguntas (verbales o gestuales).
Me doy cuenta al final de la conferencia, por la actitud de las personas en el acercamiento o alejamiento. Por las conversaciones informales y a veces formales que se dan en los finales de la actividad. Pero también en el mucho tiempo después, cuando regreso a casa, cuando de nuevo rememoro lo que fue, lo que sentí, lo que percibí y muchas veces mucho más tiempo después, cuando alguien aparece en el correo electrónico o en el teléfono presentándose y diciendo que a raíz de aquel encuentro le sucedió tal y tal cosa. Entonces me doy cuenta que nada de lo que hacemos o dejamos de hacer queda en vaso roto, siempre hay alguien que ha recogido la semilla sembrada y es a ello que nos dedicamos los que nos llamamos educadores-investigadores. Y eso es lo que merece la pena. Saber que nunca sabes lo que puede suceder y cuánto estás dejando como valor en cada una de las acciones didácticas que emprendemos. De ahí la dificultad de esta profesión como les digo a mis alumnos universitarios.
En los talleres, dado que hay más interacción y tiempo de encuentro, la evaluación no sólo es de momento a momento, sino en las etapas o periodos en que se suele partir la actividad (son los momentos de retroalimentación). Después de cada periodo, las personas hablan, comentan, hablamos, comentamos y vemos si las cosas están yendo como se esperaba, supera las expectativas o las está llevando a fracasar (se redirecciona la actividad o se continua). En todas las experiencias recogidas en este texto se puede comprobar como se da este proceso.

Proceso creador en asesorías personalizadas

Este es otro cuento. Ya no se relaciona directamente con el texto, pero sí con la temática y mi proceso. Por tanto considero que puede ser pertinente tratar de explicarlo. Son las asesorías y orientaciones de proyectos, tanto de vida personal como profesional y académica. Es una tención personalizada e individualizada.
Orientación-dirección de diversos proyectos, distintas personas, diferentes áreas de conocimiento y contextos culturales. Eh ahí mi experiencia y de esto voy a hablar para explicar “otros” modos de sistematizar experiencias, otros modos de realizar el proceso metodológico de una investigación. Sabemos, porque así lo hemos hablado, que mis orientaciones son “diferentes” a las habituales de otros asesores, pero hasta el momento no nos hemos detenido a reflexionar cómo son. ¿Seré capaz de desentrañar mi propio proceso?, ¿seré capaz de mirarme a mí misma? O ¿sucederá lo que es casi inevitable de la imposibilidad de ver la viga en el propio ojo y sí la paja en el ajeno?
En este caso me doy cuenta que las cuatro fases del proceso creador se dan al unísono y se producen con el otro en el mismo momento de la presencia del otro. ¿Cómo? Eso vamos a ver y creo que sólo explicándolo por pasos, lo puedo desentrañar. Intento re-crearlo de mis memorias históricas pero actualizadas en el casi día a día o al menos semana a semana, puesto que  constantemente hago asesorías de este tipo.
1.                Alguien me busca para orientar un determinado trabajo.
2.                Vemos nuestras agendas y ubicamos tiempo y lugar. Generalmente mínimo de una hora, normalmente dos, y en lugar tranquilo sin interrupciones. Otras veces, menos académicas, cualquier espacio en dónde surgió el encuentro: la casa, una cafetería, un paseo.
3.                Me dispongo a escuchar con hojas reciclables y lápiz a mi disposición. Si estamos en una cafetería, sirven las servilletas o el mantel de papel (así comenzaron varias tesis), si paseando escucho y ambos tomamos notas en nuestra memoria.
4.                El tutorando/a expone sus inquietudes, proyectos, preguntas. Yo simplemente juego con el papel y sus palabras. No interrumpo. Sólo recojo lo que dice y lo voy ubicando en el papel de manera “desordenada”. Me dejo llevar por sus palabras, su tono de voz, su gestualidad, su ser íntegro.
5.                Cuando la persona deja de hablar, pregunto si eso es todo. Al recibir respuesta afirmativa, me detengo delante del papel marcado con las palabras de él/ella. Lo/a miro y enlazo las palabras que conversó de una determinada manera, ahí está el proyecto que yo percibo de esa persona. A veces, las personas exponen varios proyectos que quieren unir o que no tienen claro. Pero en el mapa que surge aparece el tema central de “esa” persona.
6.                Se lo muestro y pregunto, ¿era eso lo que vienes buscando? La respuesta generalmente es afirmativa. Bueno pues ya tenemos proyecto, ahora a trabajar. ¿Qué tengo que hacer?, ¿cómo lo voy a hacer?, ¿por dónde comienzo? Primeras palabras de angustia, de desconcierto.
7.                En algunas ocasiones, esta orientación es suficiente para que la persona siga adelante con su proyecto. Así me ha sucedido en diversas situaciones con algunas personas que buscaban un impulso para algo que ya llevaban dentro, y sólo precisaban que se les abriera la puerta,  se les mostrara el camino.
8.                En otras ocasiones, el proyecto es el inicio de una tesis (pregrado, maestría, doctorado). Sabemos que vamos a compartir muchos tiempos y espacios y hay que disponerse para ello. Tranquilo/a, lo vamos a hacer, ¿cómo? No lo sé, lo vamos a descubrir juntos/as, vamos a crear el proceso, vamos a aprender juntos en esto. Sólo hay tres  condiciones. Una, tiene que confiar en sí mismo y en mí; dos tiene que ser sincero/a  consigo mismo/a y sentir si este proyecto es realmente el que está buscando y sentir si en el proceso se va encontrando bien; tres, el proceso tiene que ser placentero aunque signifique algunos dolores, ¿está dispuesto/a? Sólo entonces comienza el proceso de orientación.
9.                ¿Qué sucede a partir de ese instante? Encuentros periódicos agendados, generalmente semanales. En las orientaciones presenciales no las preparo, no le dedico tiempo fuera del momento compartido (excepto si tengo que leer, en algunas fases del proceso, sus documentos escritos). Comenzamos un diálogo de acercamiento personal contándonos cómo nos fue en la semana, qué hicimos, qué experiencias de vida nos han sucedido… y sólo cuando ya nos sentimos otra vez unidos por un hilo invisible, comenzamos a hablar del “trabajo” en sí.
10.            De nuevo escucho por dónde anda el proyecto y tomo notas en los papeles, más bien dibujo los papeles con marcas y pocas palabras. A medida que mi tutorando/a habla, yo percibo los vacíos, los errores que lo alejan del proyecto en sí, se me presenta de nuevo “el mapa” total de la situación y espero que él/ella termine. nos compenetramos, nos miramos y casi siempre él/la otro/a ya sabe por dónde vamos; muchas veces ya no son necesarias las palabras, ya está claro el camino a seguir. Otras veces, coloco los esquemas delante y trato que él/ella se “vea”, entre en ellos, se mire en su interior y “comprenda” el mapa que ya está claro en mí.

A veces este proceso tarda más de una sesión, hay que buscar diferentes estrategias para hacerle ver lo que no quiere ver, lo que está escondido en su interior, lo que la historia de vida no le permite ver. Aquí hay un principio ético de la teoría de la creatividad: NO PUEDES ADELANTAR EL PROCESO, NO PUEDES DAR LA SOLUCIÓN (porque no es MI SU solución), TIENES QUE INGENIÁRTELAS, HURGANDO CON DISTINTAS ESTRATEGIAS, HASTA QUE SEA LA PROPIA PERSONA QUIÉN DESCUBRE SU TEMA (SU SOLUCIÓN), su foco, su oscuridad y entonces sí, ESTAR CERCA, porque lo encontrado puede ser de un gran impacto emocional (por lo alegre o por lo triste, por el placer o por el dolor). Es la fase del auto-descubrimiento (es la fase de preparación e inicio de la incubación en los otros). Puede demorar semanas, meses hasta que él/ella abre su sensibilidad y “mira” su vacío. Ahí apareció el proyecto real en toda su dimensión. Ahora sólo es cuestión de seguir los pasos, ¿qué pasos? Los pasos del proceso creativo, que no está determinado, que no tiene modelos, que no hay programas. Se crea cada día en cada asesoría, en función de lo que vaya sucediendo con la persona, el proyecto, las otras personas con quienes interactúa y la vida.
De nuevo, escucho y percibo por dónde continuar y con qué tipo de estrategias se puede continuar el proyecto de esa persona. No hay límites, sólo las que la persona quiera colocarse a sí misma. Las estrategias creativas provienen de la interrelación de lenguajes y de las diferentes maneras de manifestarse la inteligencia (Guilford), y se utilizan en los distintos momentos del proceso de trabajo. Así se va diseñando el proyecto, se va re-organizando en el día a día, se va operativizando y sistematizando, creando teoría a medida que se explora la realidad. ¿Cuál es el orden?: el desorden (teoría del caos, Prigogine, Morín, Boom y Peat), eso que nos han enseñado los físicos cuánticos y que no es fácil de comprender, porque los seres humanos necesitamos tenerlo todo “controlado” y organizado para sentirnos tranquilos. Pero la vida es creación y la creación es caos y del caos sale un orden (tesis) que se convierte rápidamente en un nuevo desorden para retomar un nuevo proyecto. Así son mis orientaciones de proyectos. Proyectos de todo tipo, independiente del tema. Es una ORIENTACIÓN POR PROCESOS[1] y no por modelos[2], algo difícil de comprender. Es la TEORÍA DE LA CREATIVIDAD puesta en acción, es la praxis creadora misma.


Referencias bibliográficas

Csikszentmihalyi, M. (1998). Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención (J. P. T. Abadía, Trans. 1ª ed. Vol. 1). Barcelona: Piadós.
Damásio, A. (2000). O mistério da consciência (L. Teixeira, Trans. 1ª ed. Vol. 1). Brasil: Companhía das Letras.
Feitosa, A. M., Kolyniak, C., & Kolyniak, H. (2006). Mudanza: horizontes desde la motricidad (1ª ed. Vol. 1). Popayán: Unicauca/en-acción.
Maturana, H., & Varela, F. (1998). De máquinas y seres vivos (5ª ed. Vol. 1). Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
Moura, P. C. (1995). Construindo o Futuro. O impacto global do novo paradigma (2ª ed. Vol. 1). Río de Janeiro. Brasil: Mauad.
Osho. (2004). Intuición. El conocimientoque trasciende la lógica (R. M. Alonso, Trans. 1ª ed. Vol. 1). Barcelona: Grijalbo.
Pániker, S. (2001). Cuaderno amarillo (1ª ed. Vol. 1). Barcelona: Plaza & Janés.
Stenberg, R. J., & Lubart, T. I. (1997). La creatividad en una cultura conformista. Barcelona: Paidós.
Trigo y colaboradores (1999). Creatividad y Motricidad. Barcelona: Inde.




[1] El proceso es el camino y como todo camino se hace al andar. No está trazado de antemano, es cada uno en función de su historia y del proyecto que tiene entre manos, el que lo va descubriendo.
[2] Un modelo es una norma, un programa establecido con alguien externo a mí o por mí mismo. Un modelo no permite crear porque la norma ya indica el camino a seguir.